Un axioma fundamental de la biología ha venido siendo que el destino celular es “una calle de sentido único”. Una vez que una célula se convierte en muscular, epitelial o sanguínea, sigue siendo siempre del tipo muscular, epitelial o sanguíneo. Esa creencia se debilitó en la década pasada cuando un científico japonés introdujo cuatro factores simples en células de la piel y éstas retornaron a un estado similar al embrionario, en el que la célula es capaz de convertirse en casi cualquier tipo de célula del cuerpo.Esperanzados ante la aparente facilidad para desarrollar terapias revolucionarias que usasen las propias células de un paciente, los científicos se apresuraron a darle usos prácticos al descubrimiento de Shinya Yamanaka. Sin embargo, se ha avanzado poco por esta vía terapéutica, debido a la escasa eficiencia de los métodos probados, y los científicos han tenido muchas dificultades para hallar una explicación genética de por qué ocurre esto.
Ahora, el equipo de Shangqin Guo, ha conseguido identificar un obstáculo importante para la conversión de células hacia su estado no especializado: La velocidad del ciclo celular o el tiempo requerido para que una célula se divida.
Cuando el ciclo celular se acelera hasta cierta velocidad, las barreras que mantienen el destino de una célula en una determinada dirección, se debilitan. En tal estado, las células son fácilmente influenciables para que cambien su identidad y se conviertan en pluripotentes.
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